01/09/2008
Me dice usted que escribo como mujer. Como mujer blanca y pequeña, de 23 años. Como mujer blanca y pequeña, de 23 años, que tiene la cara llovida de pecas. Como mujer blanca y pequeña, de 23 años, que tiene la cara llovida de pecas y ataques cíclicos de tristeza, alegría y mal humor. Me dice usted, en fin, que escribo como una mujer que, encima, todavía está en construcción. Lo siento muchísimo. Quizás podría prestarme su coqueta prosa de hombre blanco y maduro, cincuentón, perfectamente acabado. Su prosa equilibrada de hombre de mundo con la cabeza llena de ideas y la barriga llena de palabras (y de postres y almuerzos y desayunos y cenas). Puede que entonces -y merced a su generosidad- llegue a alguna parte con mis ridículos cuentos.
Este es un plagio, robado del Planeta Lilliput, no podría yo haberlo escrito mejor, así que le di la palabra a ella.