miércoles, 6 de abril de 2011

Los inspectores


Siempre, de niña, pensaba que el de inspector de omníbus debía ser de los oficios mejorcitos del mundo -sobre todo los que iban a Tafí Viejo-. Yo creía que con una mirada fuerte los tipos te interrumpían un viaje a piacere y eran capaces de arruinarle el trayecto a una.
Al cabo que ni quería. Cuando fui más grande, la decepción fue enorme al darme cuenta de que esos hombres -nunca me tocó una inspectora mujer- se pasaban la vida esperando, entre parada y parada, para ir nunca a ninguna parte. (Ok, me parecía poético).
No sólo eso, sino que al llegar el ómnibus en cuestión, los tipos se suben como con movimientos de autómata y si uno les dice "buen día-buenas tardes-buenas noches" los hombrecitos pierden completamente esa solemnidad para mirarle a una el rojo de los ojos con una destello de amistad que me conmueve hasta el final del viaje. Entonces, el rojo de mis ojos bonitamente enmarcados en pinturitas de Avon le roban una sonrisa imperceptible, porque a los inspectores no se les permite sonreir, por más que se les entregue el boleto en forma de mini-papiro-bollo .
Y no sólo eso,sino que lo peor es que pienso en el verano...El mechón ese que siempre se pega en la frente y el antitranspirante de moda que no alcanza para levantar las presiones bajas. Y además, algo irrefutable de los colectivos: Los pedos. En invierno, los inspectores se deben fumar las flatulencias habidas y por haber del tucumano tipo que, por supuesto, le aplica al locro. Y convengamos, por flatulencias no entendemos estos aparatitos que escupen esencia de vainilla -como si eso de la esencia fuera algo tan fácil de hacer brotar en el pecho de cualquiera, a cualquier hora, sobre todo para las mujeres a las que nos acusan de desalmadas.
Entonces, entre flatulencias de junio y calores de enero, he decidido que les debo todos mis respetos a los inspectores. Precisamente he decidido eso cuando, llegado el momento decisivo de no tener el boleto en el colectivo, lo único que el inspector te pide es que busqués tu papelito porque es tu seguro de vida.

6 comentarios:

Raton Perez dijo...

Bueno, en realidad tratar bien a la gente que tiene un laburo el cual lo vuelve un autómata, arranca al mismo de cualquier tipo de solemnidad aunque sea por un instante... pero en los chanchos (bueno, bueno... inspectores) es gracioso porque uno va pensando "uh! este tiene el poder de bajarme del bondi!".

En el caso de las flatulencias en invierno, te recomiendo abrir bien las ventanas por un par de segundos
y despues cerrarlas. Las señoras coquetas que viajen se despeinarán, pero te lo van a agradecer (bah, no se si la gente grande todavía tiene el nazo sensible a pedos...)

Un relato como la vida misma el suyo, señorita...

Alfonsina dijo...

y si, algunos inspectores se copan y no te bardean cuando perdiste el boleto jejej es uno de los peores laburos que hay en el mercado, siempre me pareció que habia un vacio existencial en el agujerito que deja el aparatito de estos tipo en tu boleto, marcar un papel sin sentido, un bajón jaaa besooooooooo

Carlos Abrego dijo...

Vaya, ayer tuve un ataque de alergia, estornudos, lágrimas, esto fue en el omnibus de 75 de París, por un perfume de mujer, barato y abundante.

Los controladores ya no suben, te esperan en las paradas, agazapados para sorprenderte y te ponen una multa. La multa debe pagarse en el momento, sino se duplica por correo. No se apiadan de mi edad provecta, no se enternecen con una sorisa juvenil. Al estilo comando, te rodean, te cercan, te agobian. Incluso cuando les entregás el boletico, te sentís culpable.

No te ausentés por tantas interminables semanas...

Alonso dijo...

Merezco encontrarme,o que me encuentren,gente como vos,no estoy muy seguro(de nada en realidad últimamente)pero con sólo leer tu perfil supe que subirse a un árbol no es sinónimo de no saber dónde se está.Voy a seguirte,lo que no significa acosarte...aunque me lo pidas jaja
Saludos.

Yo NO SOY Cindy Crawford!! dijo...

Las veces que me habrán dicho: No, ese no es. No, ese tampoco.
Por todos los boletos que acumulo en la cartera hasta que llegan a destino (basurero).
No me bajaron de pedo, jaja.

Mente Ridícula dijo...

Ratón: Lo de las ventanillas es un problema porque de tanta mugre están trabadas -como la vida misma.
Shikita Alfonsina: Genial lo del vacío existencial de los boletos.
Carlos: De a poquito, estoy volviendo. Ese trabajo que tenía me traía mal, que ni ganas de escribir tenía. Gracias por seguir ahí, del otro lado del mar.
Alonso: Jejeje, merecíamos encontrarnos, parece. No pediré acosos.
Cindy: Yo también soy un tacho de basura andante! Tremendo, es que de chiquita me enseñaron a guardar los papelitos para no ensuciar...y como nunca hay un puto basurero, una se convierte en un burro de carga de porquerías múltiples.