domingo, 19 de junio de 2011

El vino y los ex


Vomitar a un ex no debe estar en la lista de objetivos de vida de casi nadie, por más que haya sido el cretino más grande del mundo (y menos si no fue tan malo). Sin embargo, a veces las cosas simplemente pasan. “Shit happens”, que le dicen.

El sábado a la noche, salí con una de mis mejores amigas del secundario a comer algo. Claro que los tacos que yo pedí vinieron salpicados por unos tintos.
Y una copa va, una copa viene y los mensajes de texto a los ex novios comienzan a parecer una excelente idea a las dos de la mañana de un sábado. Yo, obviamente, no soy la excepción. Le mandé un mensaje a un ex, que me respondió que estaba solo en su cama. Papita pa’l loro.
Claro que terminamos la segunda botella de vino –a las apuradas- y yo ya me puse contenta. Con mi amiga nos fuimos de Managua y yo me sentía perfectamente bien. Al menos hasta ahí.
Los recuerdos que van desde mi llegada a la casa del susodicho hasta la mañana siguiente son un tanto nebulosos. Lo que sí recuerdo es el líquido tibio, asqueroso, espeso, hediondo y rojo brotando de repente a borbotones de mi boca. Y luego, el baño, también todo rojo. Un asco todo. Un enchastre que por cierto, limpié anoche porque una vergüenza tremenda me mataba más que el malestar por el vino.
Al día siguiente, cuando abrí los ojos, mientras juraba no tomar nunca más vino, deseaba profundamente estar en un terremoto, por lo menos como el de Japón. Pero no, ahí estaba yo, en esa pieza blanca y ordenada que conozco perfectamente, con un ballet de enanos zapateándome en las ideas y un olor rancio al que lo sentía incluso en la boca. Y sin mi ex, que no sé dónde estaba. Era, sin dudas, mejor así.
Después, el fulano de tal apareció. Le dije que no me corriera. Y él, ni lo intentó. “Me voy a verlo a mi viejo, vos tenés llaves, salí cuando te sientas mejor. Recuperate, nena”. Hasta ese momento, yo sólo recordaba el episodio del vómito en el baño, no el que terminó en su espalda y en su bonito acolchado.
Cuando me levanté, fui a la cocina y ahí estaba la prueba irrefutable de mi papelón: el acolchado con las manchas color bordo, casi imborrables. Lo llamé, traté de pedirle disculpas hasta en mandarín y él se rió mientras acotaba algo acerca de vómito en su espalda para hacer más inmensa mi culpa. Le pregunté en dónde había una bolsa gigante para que me llevara el acolchado. Él me dijo que le parecía una boludez que me lo llevara, pero igual, para salvar un poquito mi dignidad en caso de que me quedara algo, me lo llevé. Me quería morir. Para colmo, obviamente que no tenía sus llaves (sí, ¿pueden creer? Cuando andábamos juntos, jamás me prestó sus llaves). Encerrada y con las manchas etílicas a cuestas, mi triste situación.
Se imaginarán que un domingo al mediodía, día del padre encima, encontrar un taxi estaba más difícil que encontrar un hipopótamo rosa. Y yo, con resaca, con el acolchado mojado en una bolsa gigante a cuestas y sin poder llegar a mi casa. Lo único que mi cerebro repetía como loro era “mierda, mierda, mierda. La cagaste.Para qué tomás si no sabés. Fuck. Mierda, mierda, shit, shit, fuck, mierda. Lindo regalo del día del padre le diste. Mierda, shit. Boluda. Teta. Mierda, mierda”.
Cuando finalmente llegué a casa –en colectivo-, les conté a mis amigas con las que compartimos hogar y sonrieron, quizás acordándose de todas las veces que me vieron llorar por él. O quizás por la amargura que portaba yo. De todas formas, todo lo terrible que parecía el asunto comenzó a parecer menos terrible. Ya no me resultaba una tragedia nuclear e incluso me hicieron ver el lado amable: “al menos no fue en tu cama”. Sí, eso es cierto. Y menos mal que siendo un ex, ya no me puede dejar (de nuevo). Pero por las dudas, ya no vuelvo a mezclar los vinos con los ex.

11 comentarios:

Basta Fuerte dijo...

Muy bueno el blog, te dejo el mio

http://basta-fuerte-radio.blogspot.com/

Nos leemos, saludos.

L'Octa dijo...

No, esta historia es... es... es lo que es, lejos lo mejor que leí en cuanto a blogs, no solo por lo que significa un ex sino también por la confesión de algo que por lo general queda encerrado entre candados. Éxitos en todo y obviamente, a partir de ahora, si hay vino, que sea blanco. =)

Ivy dijo...

jajajajaja, ta loco, pero pensá lo positivo: no tuviste que volver a la casa de tus padres y pensar en el camino las explicaciones pertinentes!!!

Anónimo dijo...

estupida chica tienes un buen guion para lo que es tu vida insipida y mediocre.

Mel Blanc dijo...

jejejejejejejejeje, como vos me conoces tan bien, sabes que esta historia que contaste es una invitación a un análisis exahustivo, lìnea por línea, sobre lo que pasó. Pero no, no vamos a decir nada en forma pública, sólo que se percibe una cierta laguna en el relato, previo al vómito, jaja. Besos.

Raton Perez dijo...

jajajaja son cosas que pasan... el alcohol solo se mezcla con penas o mucha felicidad, y nada mas.

PD: Anonimo es un golfo resentido xD

faks_87 dijo...

Excelente, realmente!

Mente Ridícula dijo...

L'Octa: Gracias por el halago. La verdad que no es algo que me ponga orgullosa, pero tampoco un hecho que tenga que esconder. Qué le vamos a hacer, es lo que me pasó. Y sí, la próxima que sea blanco, por las dudas. (Puaj puaj, va a pasar un tiempo hasta que vuelva a oler el vino).

Ivy: Ante la vergüenza y la desesperación por no saber qué hacer con el acolchado, igual aparecí por la casa de mi vieja hecha un equeco y con la confesión pertinente. Tristísimo. Igual, mi vieja disfrutó un poco porque no lo quería al tipo.

Anónimo: Puede que mi vida sea mediocre. Pero insípida no. Sabor a vino tiene, he dicho. Gracias por tu valiente comentario.

Mel: Ya vamos a arreglar las cuentas cara a cara, jaja.

Ratón: Gracias por entenderme siempre. Usted ya me conoce.

Faks: Muchas gracias, señor.

Alfonsina dijo...

ajajajaj vos sabes lo q pienso, aguante el tinto hermana, pero no lo mezcle c otras actividades jajajaja un abrazoteeeeeeeeee

Anónimo dijo...

te pido disculpas por mis senalamientos de mediocre e insipida,al fin tuviste el desenfado de decir las cosas naturales,como no lo decimos, los que reprimimos nuestras expresiones cotidianas,,disculpas de nuevo..

Alonso dijo...

Y acaso la literatura no está hecha precisamente de lagunas,baches,esteros y desierto?
Y acaso vomitar a un ex no es una tarea que dejamos siempre que se presentan lagunas,baches,esteros y desiertos?