miércoles, 18 de marzo de 2009

HOY: no hay función


Hace algunos días que me resulta imposible esquivarle a un momentito de tristeza al ver el cine cerrado, detenido en el tiempo, cuando paso por la Monteagudo para ir al trabajo. Era el último cine que quedaba en pie en el centro (los porno, que siguen vivitos y coleando, merecen un post aparte, en este no juegan). El Atlas, no sé por qué, era el que más me gustaba de los que yo conocí - entre él, el Candilejas y el Majestic.
Me acuerdo de la emoción que me agarraba cuando desde Tafí Viejo me llevaban a ver algún estreno. Muchas veces había que hacer fila, como la vez que con el coro de la iglesia cargamos una tonelada de pochoclos y con una madre voluntariosa y nuestra directora nos fuimos a ver el Rey León; aunque ese día esperamos a que terminara la primera función para poder entrar, valió la pena: terminamos todos parados, con el cine lleno de aplausos para la gran pantalla. O cuando el viejo me llevó a ver "Pie Pequeño", que fue la primera vez que lloré con una película.
Después, cuando vine a vivir a la "ciudad", aprendí a disfrutar de ir sola al cine. Eso de entrar a una sala, ver el contorno de las butacas de madera ,en su mayoría vacías, y los focos rojos cerca del piso que casi ni alumbraban y elegir un lugar en el centro del salón me encantaba.
Qué decir de las citas con alguien en alguno de esos cines. Cuántos habrán chapado por primera vez en una de esas butacas que ahora son tildadas por casi todos como demasiado incómodas. Y es cierto, no eran sillones de lujo, pero tampoco estaban tan mal, al menos para apretar un poco (¿entre las plazas híper iluminadas y el cierre de los cines, pa' dónde va el amor?).
Aunque me digan que los cines de Yerba Buena o del Libertad son mejores, a mí me gustaban esos que cerraron. No sólo porque me quedaban cerca, sino porque tengo muchos recuerdos desparramados en esas salitas chicas, que resistieron un poco al paso del tiempo.
Ahora se viene el otoño, los días lluviosos y fríos. Pienso que disfrutaba ,especialmente con el tiempo gris, de una buena película y de tres paquetitos de praline caliente.
De todas formas no es que la gente no consuma el séptimo arte. Los vendedores de películas truchas, con el último estreno mal grabado, seguro que van a estar en la peatonal. Y seguro que les voy a comprar alguna, porque así de bruta soy. Pero no es lo mismo. En mi casa no tengo las butacas, ni los pisos de madera que crujen, ni una pantalla enorme y vieja en la pared. Ni una boletería, ni el praliné, ni un lugar incómo para apretar. Ni ciertos recuerdos que también se van cerrando...

18 comentarios:

yo no soy Cindy Crawford! dijo...

Nooo boluda! no sabía que ese también lo habían cerrado!!
Era el más viejo!!!

O sea que nos quedamos sin cine???
Qué es esto Dios???!
mmmmmmmmmmmmmmmm
Acabas de amargarme el día...

Mente Ridícula dijo...

Sí, nos quedamos sin cine. Aunque decían que existe la posibilidad de que este cierre no sea definitivo. Espero que no, porque si no voy a pasar años sin entrar a ver una peli.

Victor dijo...

Por el contrario de quien no es Cindy, me has hecho iniciar con una dulce melancolía. Me acuerdo de los cines a los que iba de pequeño acá, me llevaron a ver tantas películas. Ho algunos los demolieron para hacer edificios, otros han quedado de local para iglesias, y solo van quedando uno o dos -en el centro de la ciudada - de los que ponen en programación "Doble exclusivo para mayores de 21 años".

Ya me hacía falta leerte. Saludos

Victor

Carlos Abrego dijo...

En París no pasa lo mismo, todos los antiguos cines los han ido cerrando de a poco. En la ciudad en que vivo, Sarcelles, ya no hay, simplemente.

En mi ciudad, Santa Ana, en El Salvador ya no existe ni uno solo de los que conocí en mi infancia...

Tristeza, recuerdos, melancolías...

Chukulo Helpame dijo...

"¿Por qué no hay una enlatadora de tomates en Tucumán, si es que hay tanta producción de tomate?", se le preguntó una vez a un destacado economista. "No hay porque no debe ser negocio, simplemente", respondió éste. Corolario: los cines cierran porque nosotros, los que sostenemos este tipo de empresas con la compra de entradas, no vamos a ver películas. No hay otra. Besos.

Mente Ridícula dijo...

Yo sí voy a ver películas. Y tan mal negocio no debe ser, porque en Yerba Buena abrieron un complejo, en el Libertad otro y en el Abasto abrirán otro más.

Facuskarex dijo...

Es una lástima que hayan cerrado estos cines, recuerdo que cuando vine por primera vez a Tucumán, en el 2007, fui a ver Spiderman 3 en el Majestic, y el año pasado me di el lujo de ir a ver Batman: The Dark Knight dos veces, ahora que pensaba ir a ver la peli acerca de la vida del Che Guevara o la del intento del asesinato de Hitler me encuentro con esta triste decepción. De verdad que cerraron estos cines? Si sabes algún dato, por favor transmítelo, porque yo soy un fanático del séptimo arte, no tanto por el hecho de encontrar el amor en las butacas del cine, sino por el hecho de que disfruto ir a ver unas buenas películas con mis amigos de la facultad, lo cual constituye para mí una forma de distanciarme, aunque sea unas horas, del mundo caótico en el que vivimos, porque sé que alguna vez en la vida necesitamos distendernos un poco, y porqué no hacerlo, justamente, con el séptimo arte, aquel que nos viene atrapando desde que éramos chicos y nos sigue gustando ahora que empezamos a ser adultos, ya que nos permite revivir aquello que a veces consideramos perdido: nos permite hacer volar la imaginación y mostrarnos, entre otras cosas, algunos valores que se deberían ver más seguido en la vida real, te mando muchos saludos, me encanta este blog, nos vemos!!!!

Facuskarex dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Planeta Lilliput dijo...

¡Otro más que se cierra! Me deprime ver las fachadas muertas de esos cines, antes iluminados por el guiño caprichoso de las marquesinas y envueltos en olor a pochoclo.
Qué curioso: justo anoche, me acordaba de la vez que fuimos al Atlas a ver "Volver" y que salimos con las caras embardurnadas de bronca porque, en una esquinita oculta de una de las boleterías, encontramos -tarde- un cartelito que decía (tímida, muy tímidamente) "cerrado por vacaciones". Insultamos al diario gacetudo que nos había asegurado que veríamos la película esa noche y terminamos en el Majestic (otro que pasó a mejor vida), viendo "Open Season", jajaja. Como para hacerle justicia a Almodóvar. Rendías Redacción al día siguiente, ¿te acordás?.
El Atlas, el Majestic y tantos otros cines se llevaron todos esos retazos de mi vida consigo. Apenas tengo 23, pero siento que la ciudad que conocía me va dejando sola de a poco. Y me da bronca. Y no me gusta. Porque, por cada cine que se muere, nace un puñado de adictos a Direct TV. Triste.

Corto Maltes dijo...

Que linda y dolorosa reseña de lo que sucede en la realidad diaria no solo de tu ciudad, sino en todas la ciudades con cines de ese tipo. Poco a poco ganan terreno los complejos estilo Movicenter qu de algun modo me parecen mas frios. Pero nos quedan los recuerdos y la nostalgia de lo que vivimos y qu las nuevas generaciones no tendran.

el Rafa dijo...

Yo recuerdos en casi todos los cines del centro: 25 de mayo, Rex, Candillejas, Atlas y el Plaza. Es trisicimo. Tambien conoci el Banda del Rio Sali luego debenido en billares y hoy en un Ribeiro. Es tristisimo el cierre de los cines.
Yo vivo en la otra cuadra del cine y dicen que es definitivo el cierre. De todas formas espero que no. Odio los cines nuevos. Aun con el aire acondicionado, sus butacas cómodas, sus alfombras, sus bebidas frías y comidas calientes. El cine en el cine es otra cosa...

Anónimo dijo...

Yo también lloro cuando veo todos los "Cinema Paradiso" que se van sucediendo...
Primero en mi querido Tafí Viejo, ¿quién no disfrutó de una peli en nuestro "Petit Palaice" donde era posible ver en matiné hermosas películas de aventuras y la emoción del público con los golpes de los pies cuando al "ator" lo perseguían los malos...
Y el Alberdi, y el Metro donde los "pericotes" hacían funciones con los restos de pochoclos, de tutucas y pralinés que caían en el piso en los asientos...
Ah los cines!, qué recuerdos tan gratos traen escondidos en sus paredes ahora mudas o demolidas...
Realmente es una gran pérdida, que los chicos de ahora no puedan disfrutar de esos lugares de encuentro con los amigos, los noviecitos, los abuelos...
En fin, algo más que nos arrebata la tecnología.
Yo también lloro por el Atlas, era mi cine desde que me transplantaron a la city, y ahora qué?

ELINA dijo...

asi es amiga, los viejos cines de nuestra infancia han ido sucumbiendo al monopolio magnate de los cines de los shoppings.
tambien recuerdo que ir al cine y a la salida comer unos "super panchos" era lo que mas nos gustaba hacer con mis hermanos.
En noviembre lleve a mi hijita a ver Timkerbell y me di con la triste noticia de que en "el centro" ya no hay cines.
tuvimos que morir en una sala del hiper de la av. roca.
tengo auto y pude pegar la vuelta y buscar otra sala,¿ pero el que no tiene coche, tiene que volver a casa?.
creo que es injusto.
besos.
buenisimo el post

Diego Nofal dijo...

Me partiste el alma amiga, sin más comentarios ¡gracias! es bueno emocionarse cada tanto

Ivy dijo...

no puedo creer q lo hayan cerrado a ese tbn...

la verdad qué cuántos recuerdos!!!

yo guardo sobretodo el de noches de sábado lluviosas de invierno q entré con algún noviecito a ver qué onda y me encontré con alguna buena peli

qué triste que nos hayamos quedado sin cines che

Bris! dijo...

me hiciste acordar también al cine América (q gracias a Dios no cerró, pero ya no tiene la "estelaridad" de antes)
qué triste ,no?
yo opino q no hay nada igual q ver una peli en el cine, peo también se les fue al carajo (*sorry por la expresión) el costo de las entradas. Ahora sólo reservo esas salidas para películas q merecen la pena para ir a verla al cine ...(claro q a ésto lo dice alguien q no tiene un plasma en la casa..jaja, pero de qué te sirve tenerlo si la peli es de mala calidad?)


muy buen posteo,


te dejo mil besotes!
ja!
cuidate!

Juanjo Domínguez dijo...

Mirá vos. Qué cagada. Había ido el año pasado (y eso que no soy mucho de ir al cine) a ver la última de Batman. Cuestión de mercado, amiga. Qué se le va a hacer. Una pena, realmente. Beso.

Anónimo dijo...

Me gustó tu nota evocativa del cine, Marianita. Me hiciste acordar a los dos cines que había en Tafí Viejo, el Metro y el Alberdi. El primero era más popular; en el segundo pasaban muchas películas argentinas y españolas.