viernes, 17 de abril de 2009

Del rídiculo no se vuelve (la Mariana que se cae)

Tenía unos 18 años, recién salía del secundario y estaba descubriendo lo que era vivir sola. Ni bien me mudé al departamento me encontré con que no tenía enchufes suficientes para conectar todo el cablerío de mi computadora, por lo que no iba a tener música -eso me saca, siempre-. Por esa época chateaba yo con un sujeto simpático, con el que sólo había hablado por teléfono...y al que, sin saber, había visto una noche afuera de un bar (looser lo mío, lo del Mirc, lo acepto. Más looser lo que viene).
Recuerdo que era sábado cuando me di cuenta de que no iba a tener música. Justo el tipito con el que chateaba llamó a la casa de mi vieja y le comenté mi problema. Le dije que saldría esa tarde a comprar una zapatilla para enchufar todo y él, muy seguro, me dijo que no encontraría nada abierto. Yo, contrera, le dije que sí. Por las dudas, el muchacho se ofreció, me dijo que en caso de no encontrar fuera a Mc Donalds, que él estaría ahí con sus hijitos y que él podría prestarme una.
Efectivamente, el tipo tenía razón. Me tragué mi orgullo y fui a verlo a Ronald. Subí las escaleras hasta el piso del pelotero y ahí estaba él, leyendo La Nación, muy serio, con un buzo negro medio arremangado.
"Nooo, es el del bar, él, al que me quedé mirando", pensé. Me senté en la mesa de atrás hasta que me animé a llamarlo. Sus chiquitos andaban correateando por ahí, angelitos. El asunto es que nos saludamos, hablamos un ratito y partimos a buscar la dichosa zapatilla. Yo iba medio nerviosa, porque él me gustaba. Caminamos por la peatonal Muñecas, sus hijitos venían jugando, miroteando por todas partes y nosotros íbamos charlando. En un momento, el mayor de sus niños empezó a insistir para que viéramos un perro al que no sé qué le pasaba. El padre no dio ni pelota y yo, muy paloma, me di vuelta para ver el fuckin' perrolito. Justo en eso, metí la pata en una canaleta a la que le faltaba la reja y me maté. Desaparecí en el hueco y en el rojo de mis mejillas. Hasta mis pecas quedaron sepultadas bajo la vergüenza del momento. Me quería morir.
-¿Estás bien?
-Sí, sí, todo bien, fue un golpe, nada más. Está blandito el piso.
Lo único que quería era que el instante se acabara pronto. La muñeca me dolía, pero más el orgullo. Pensaba que el pierna nunca me iba a dar bola. Pensaba que empezar algo con una situación así de incómoda y ridícula no podía terminar en nada.
Finalmente llegamos a su departamento. No quise subir, quedé abajo sobándome la muñeca que me dolía, aunque no lo dijera...y la vergüenza, eso era lo más terrible.
Al final el tipo bajó con la zapatilla, con la que todavía enchufo las cosas en mi casa. Lo saludé, le dije gracias y me fui a escuchar música, creyendo que no lo vería más. Esa noche descubrí que del rídiculo no se vuelve y pasé a ser para él y para sus hijos "la Mariana que se cae".

19 comentarios:

Chukulo Helpame dijo...

Y así venimos a descubrir que te llamás Mariana... Bueno, no parece tan grave la situación ridícula; a todos nos pasó alguna vez de caernos en plena calle en el momento menos oportuno. Ahora, resulta que todo el mundo demoniza el mirc y las relaciones establecidas a través de internet, pero nadie se pone a pensar cuánta gente buena uno ha conocido de esta forma. Vos, Mariana, deberías hacer un repaso mental de quién te quiere bien, y cómo conociste a esa gente. Besos.

Diego Nofal dijo...

Priiiiiiiiiiiiiiiiiii perdón siempre quise escribir eso, amiga mía del ridiculo no se vuelve, el problema es que siempre vuelven los que hacen ridiculeces

Diego Nofal dijo...

che que bajón encima que hice el ridculode poner priiiiiiiii el comentario quedo segundo "del ridiculo no se vuelve"

Mente Ridícula dijo...

Chukulo: he conocido muy buena gente en el mirc. Amigos queridísimos, que duran hasta hoy y no se irán más, los saqué de ahí...y no demonizo, sólo que en esa época la forma de conocer gente era vía Mirc, por tímida. Además, puedo haber mentido en mi nombre y ser, por ejemplo, "la Alicia que se cae"
Diego: esa es sólo una de las pequeñas ridiculeces que hice. Y después le sigue una lista larga. jajaja Priiiiiiiii, hace un montón que no me acordaba de eso!

shoot me dijo...

jajaja ay boluda perdoná q me ría!!
jajajajajaa
Con que Mariana eh?????
Que lindo nombre...
Ya no te voy a decir mas mente
sabelo
:P

shoot me dijo...

Y no te acordás de: ahi, ahi, ahi está la pava!
jajaja
Che...
pero no lo digo por vos eh?
en serio!

(si te llamas mariana, no me vengas)

Mente Ridícula dijo...

jajaja, sí, me llamo mariana, pero Chukulo ya lo sabía de antes

Chukulo Helpame dijo...

La mandada en cana era absolutamente innecesaria, che... Sólo me limité a alertar sobre un detalle que podía pasar desapercibido para algunos, nada más...

Anónimo dijo...

caerse es humano, no hacerlo es Divino
LEVANTARSE es una verdadera OBLIGACIÓN!!!!!!!!!!!!!!!
fifí

Bruno Cirnigliaro dijo...

che, y qué pasó con el señor de la zapatilla?

quiero leer eso!

saludos!

Psicologa con problemas dijo...

lo mejor es reirse primero cuando uno hace el ridiculo, por porque sea menos ridiculo, pero al menos para pasasr el trago.

TucuMALA

Ya lo sé, estoy loca... dijo...

"Compañera", me reí mucho de la caída, mataría por verlo. Si te sirve de consuelo, la otra noche me maté de un golpe en la puerta de la Boite con media cuadra de gente haciendo cola y todo el mundo me vio!!!! Papelonazo...
Ahora, lo del Mirc si... es muy looser.
Besitos!

Corto Maltes dijo...

No se por que, debido a la caída sentiste tanta vergüenza. Siendo mujer esas cosas pasan desapercibidas para los hombres y generalmente un hombre tiene la oportunidad de sentirse un caballero frente a una dama con un percance parecido. No creo que haya un hombre que en su vida haya borrado a una mujer que le gusta solo porque esta se cayó.
Si fuera al revés... no se, creo que seria fatal para el tipo ;)

pollo dijo...

Pasa hasta en las mejores familias. A mi me tragó una zanja a la salida de Lancaster cuando venía hablando por telefono.No fue hace tanto, aun conservo la marca en la canilla como un estigma de boludez. Ahí comprobé la veracidad del dicho que reza: "lo que duelen son los comentarios".Abrazo

HUGO dijo...

Así que Mariana...lindo nombre,¿ la caída ?..ya pasó.

Anónimo dijo...

nooo que bajón!!! te re entiendo, yo soy propensa a los accidentes, sin ir mas lejos el viernes me quise hacer la seria yendo a tribunales con unos casi tacos (no soporto ni medio centimetro) y me tropece de una forma patetica jajaja, lo mas triste, no me cai pero fue ese momento de casi equilibrio q vieron todos y el gritito de "ay" por el cual se me cagaron de risa jaajajaja, en fin comprare muchos terrenos. Un abrazo shikitaaa!
GF

Diego Nofal dijo...

Tenes tarea en mi blog amiga está en el gadget de la izquierda

Manuel Mandeb dijo...

Si de el ridículo no se vuelve, me fui para nunca más volver millones de veces. Un buen sinvergüenza siempre conoce el camino de regreso...

Mente Ridícula dijo...

El problema es que lo que a mí me sobra es la vergüenza, jeje